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En los últimos días se está haciendo mucho hincapié en el poder que tienen los consumidores para influir sobre los fabricantes de alimentos. La retirada del aceite de palma de sus lineales por parte de algunas cadenas de supermercados (1) se interpreta como una victoria de este poder y amenaza con seguir con boicots a otros productos por su contenido en azúcar, por contener aditivos, por ser poco naturales, etc…. Es obvio que las caídas en ventas hacen reaccionar a los fabricantes, pero ¿de verdad el consumidor medio está capacitado para decidir sobre aspectos técnicos de los alimentos? ¿de verdad este es el proceso que debería ocurrir habitualmente?

Analicemos, primero, como se produce el proceso de presión por parte de colectivos de consumidores hasta que un fabricante decide modificar la formulación de un producto. Para no redundar en alarmas recientes como el aceite de palma o la panga, vamos a centrarnos en un componente masivo de los alimentos procesados, el azúcar. Son muchos los informes y estudios que relacionan el consumo excesivo de azúcar con hipertensión, accidentes cardiovasculares, diabetes, etc… Estos riesgos llevan mucho tiempo siendo expuestos por dietistas y nutricionistas, sin embargo, el azúcar sigue presente en grandes cantidades en nuestra dieta y parece que el consumidor no presta demasiada atención al problema. De repente aparecen iniciativas como la de SinAzucar.org (2) que, a través de cálculos nutricionales e imágenes de gran impacto, hacen visible de forma más comprensible la problemática existente, sensibilizando fuertemente a algunos colectivos. A partir de este momento empieza a correr la voz de que el azúcar es malo, empiezan a hacerse referencias a estudios seleccionando informaciones realmente impactantes, empieza a circular masivamente el mensaje y se empiezan a tomar medidas de forma más emocional que racional, pasado un tiempo la problemática se olvida (Figura 1). En los casos en los que se producen bajadas en la venta de ciertos productos los fabricantes contraatacan con productos alternativos con menos cantidad de azúcar o con sustitutivos sin este ingrediente.

Búsquedas google

Figura 1 – Interés de la panga y el aceite de palma en los últimos 12 meses según las búsquedas de estos temas en Google.

En el caso del azúcar resulta obvio el perjuicio de su consumo regular. Sin embargo, se producen fenómenos como el descrito en temas menos entendibles para el consumidor como los referentes a ciertos aditivos, sobre el consumo de ciertas grasas, sobre la presencia de ciertos productos químicos como pesticidas, etc… que provocan la toma de decisiones por parte del consumidor de forma totalmente emocional. Se tiene miedo desmesurado a cierto ingrediente, producto, compuesto, etc…, pero no se comprende en absoluto el porqué: es malo y punto. ¿De verdad debemos dejar que el nivel formativo del consumidor medio sea el que decida sobre la conveniencia de unos productos u otros? Hace unas semanas se produjo un brote por Listera en Estados Unidos por el consumo de leche cruda (3) y en una de las comunicaciones el comisionado del condado hacía referencia a la necesidad de que el consumidor conociera los riesgos asociados al consumo de este tipo de producto (4). Creemos que algunos consumidores, muy pocos, serán capaces de valorar este riesgo, pero ¿y el resto?, ¿debemos dejar en manos del consumidor decisiones que influyen directamente en la seguridad de los productos que consume?

Existen agencias de seguridad alimentaria (Figura 2) y nutrición en la mayoría de países, AECOSAN en España (5), y regiones, EFSA en Europa (6), cuyo objetivo principal es el de evaluar, de forma sistemática y racional, los riesgos derivados de ciertos peligros alimentarios (físicos, químicos y microbiológicos) (7) y del consumo de ciertos productos para asegurar la seguridad alimentaria y una nutrición saludable al consumidor. Para ello transponen las evidencias encontradas en dichas evaluaciones y estudios en directrices que deberán cumplirse a lo largo de toda la cadena alimentaria para asegurar que el consumidor no puede verse dañado de ninguna manera. Ante esta tesitura el fabricante con buenas intenciones, la gran mayoría, por cierto, tendrá claros cuales son los límites a los que puede llegar y cuáles no a la hora de diseñar nuevos productos y procesos productivos, y el fabricante con malas intenciones cada vez tendrá menos margen de maniobra para el engaño o la confusión.

Agencias seguridad alimentaria

Figura 2 – Agencias europeas de seguridad alimentaria.

Somos conscientes que nuestra opinión puede no ser del agrado de la mayoría de consumidores, a poca gente le gusta que le digan que no está capacitado para realizar alguna cosa. También es cierto que muchas veces es difícil de evaluar el nivel de independencia de las agencias de seguridad alimentaria respecto a las grandes corporaciones, y que en muchas ocasiones esta independencia se va a poner en duda, pero, entonces, presionemos donde tenemos que presionar a través de las asociaciones de consumidores y denunciemos las malas praxis que se sospeche que se llevan a cabo.  Estaremos de acuerdo que toda la divulgación y formación que se pueda llevar a cabo para acercar el conocimiento al consumidor siempre va a ser realmente positiva y le va a permitir tomar decisiones más racionales, pero estaremos de acuerdo, también, en que dejar la seguridad de nuestros alimentos en manos a los estudios de los expertos y a las opiniones de comités científicos (8) es lo más razonable que podemos hacer. Como le decía tío Ben a Spiderman: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, que cada uno haga autocrítica y decida si está preparado o no para ejercer de superhéroe.

Fuentes:

(1) http://cadenaser.com/ser/2017/04/03/sociedad/1491243226_364615.html
(2) http://www.sinazucar.org
(3) https://www.agriculture.ny.gov/AD/alert.asp?ReleaseID=1103
(4) http://www.foodsafetynews.com/2017/03/new-york-consumer-alert-listeria-in-winters-grass-raw-milk/#.WPoxM8b-vIV
(5) http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/home/aecosan_inicio.htm
(6) http://www.efsa.europa.eu/
(7) http://mapaperills.grisc.cat/cat/index.php
(8) http://www.efsa.europa.eu/en/science/wgs-and-network